El juego del blanco sobre negro
DIARIO "CLARIN", Buenos Aires 06/10/2004
MUSICA: ADRIANA CALCANHOTTO EN EL GRAN REX
El juego del blanco sobre negro
La cantante brasileña dio un show impecable, sola con su guitarra y su voz, afinada y sin amaneramientos.
Y si jugamos a poner blanco sobre negro?", recuerda Adriana Calcanhotto que le dijo un muchacho negro y hermoso cuando ella paseaba por alguna vereda su piel blanca y sus trece años. Sobre el escenario del colmado teatro Gran Rex, Calcanhotto recobra ese primer piropo para resumir su programa estético: "Sigo buscando una canción que se aproxime a ese nivel de obviedad y limpidez". El seco chasquido de su guitarra sobre el único acorde de Music, de Madonna, confirma esa aspiración.
Calcanhotto forma parte de la generación de músicos brasileños que han actualizado la estética del Tropicalismo al integrar con particular delicadeza las novedades que propone la música electrónica, el samba, la bossa nova y el pop. Su expresión reúne la discreta movilidad de la bossa y cierta desinhibición —característica de Caetano, pero también del pop— para apropiarse de la diversidad de imágenes y sonidos que ofrece el mundo.
La precisión con la que desarrolla su programa estético le impide hacer concesiones a las dimensiones del escenario. Como hace algunos años en la presentación de su disco Público, en el pequeño ámbito de La Trastienda, la escenografía del Gran Rex destaca sólo lo imprescindible: dos guitarras, los micrófonos y una computadora portátil desde la cual gobierna las imágenes que visten el fondo de escenario. El negro sobre blanco del pintor suprematista Kasimir Malevich orienta la escena y un móvil de diseños geométricos y colores planos forma parte del decorado.
Calcanhotto toma su guitarra y convierte al público en testigo de su intimidad. Con cuerdas de nylon o de metal, la guitarra es el complemento exacto para su voz graciosa, afinada y sin amaneramientos técnicos en la que resplandecen algunas vocales redondeadas. Un rasgueo básico y una armonía precisa y elemental acompaña su canto. La condición de su música es la ausencia completa de afectación. Sin embargo, su expresión no confunde sencillez con apocamiento; Calcanhotto no se refugia en su instrumento: canta erguida, mira a su público. El enorme momento de silencio al que se anima en su versión de Devolva-me, los graciosos movimientos que realiza mientras canta y la pequeña danza que ofrece al finalizar el espectáculo sobre la grabación de Maresia alcanzan para mostrar su soltura escénica.
ESTACION BRASIL-BUENOS AIRES
LUGAR: TEATRO GRAN REX, SABADO 2
EXCELENTE
Sandra de la Fuente
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